Barbie cares
Estoy muy emocionada porque HB presentará en nuevo libro de Rinna Riesenfeld (llamado "Bisexualidades") mañana, pero para no hacerles una simple invitación abierta, decidí explicarles por qué es importante que asistan y se empapen un poco más del tema.
Corría el año de 2000, creo, cuando una serie de eventos me hicieron pensar seriamente en la necesidad de hablar con mi mamá acerca de mi homosexualidad. No, ya era muy obvio que no era una etapa ni algo que se me fuera a quitar cuando encontrara mi prometido ejecutivo de Cemex con el que sería muy feliz, además de financieramente segura, y tuviera dos hijitos, instalada en Chipinque.
Mi psiquiatra insistía en que no había necesidad, digo, yo ya me había ido de su casa, así que los años de acoso, metichismo y malas vibras eran cosa del pasado. ¿Qué necesidad de irle a molestar la vida a mi madre con algo que era obvio que no quería escuchar y que tal vez acabaría con la poca relación cordial que nos quedaba?
Simplemente, yo regresaba de vacaciones con mi soulmate y su entonces pareja y después de ver cómo lo trató la familia de aquél, como si ni existiera, en el mejor de los casos, decidí hacer algo a mi respecto.
Yo no quería que a mi pareja, en algún punto, mi familia la tratara como a una apestada, que no la voltearan a ver o fingieran que no estaba. Mi familia es muy capaz de hacerlo, yo no lo permitiría. Chistoso que cuando pensé todas esas cosas ni siquiera tenía pareja.
Así, comencé a prepararme para el caso de la salida de clóset más difícil de todas.
Como buena humanista, comencé a buscar bibliografía al respecto; me sumergí en Internet, la biblioteca de la escuela y toda referencia que pude tener la junté en un enorme corpus. Tenía tantos detractores de la idea como personas que me apoyaban. Sí, esto era unilateral, no iba a esperar a que les saltara la duda, quería los puntos sobre las íes. Yo iba a decirle y que pasara lo que tuviera que pasar.
Leyendo testimonios de salidas de clóset encontré que existía un libro llamado Papá, Mamá soy GAY, de una tal Rinna loquesea; lo súper recomendaban en casos como el que estaba yo a punto de aventarme, así que fui a que me vieran feo en una librería de la localidad y lo compré.
No iba ni en la tercera parte cuando me di cuenta que todo mi corpus podía irse al carajo inmediatamente, que lo único que necesitaba era yo (y mi convencimiento) y ese libro para salir avante de tal encontronazo.
Como buena humanista, no pude desechar mi corpus, así que lo integré al libro.
Comencé a leerlo de cero de nuevo y empecé a subrayarlo, a agregarle notas al pie, a pegarle citas en post its y a ponerle caritas de =) en cosas que yo consideraba importantes. Cuando lo terminé, el libro era mucho más grueso, despeinado, arrugado y caótico que al principio; no importaba, si ese libro iba en mi representación, lo iba a super personalizar, carajo.
Entonces lo envolví y me lo puse bajo el brazo.
Lo que pasó después, bueno, fue sorpresivo por decirlo en breve.
Mi madre se volvió activista y de ella salieron citas como "no!!! lo que falta es información porque ustedes son nuestros hijos y son hermosos y sus padres estamos orgullosos de ustedes" y "el miedo hace mucho daño".
Se soltó a decirle a todo el que la escuchara que tenía una hija gay y que era bella y valiente y la había educado más de lo que ella pensó en educarla.
Lo único que le dio coraje a mi madre entonces fue el saber que TODO el mundo supo que yo era gay antes que ella, no entendí ese orgullo tardío, pero bueno.
Rinna tiene en mí y en mi madre a dos fans incondicionales. Esa mujer logró que una señora muy normalita de Cumbres se volviera alguien con agenda política con ideas acerca de un tema que sus amigas de café nunca pensaron discutir.
Salir del clóset fue una idea muy brillante.
Cuando la llamé y le dije que HB presentará el libro de Rinna ella dijo algo como "SÍ!! supe que tiene uno nuevo! Tengo que iiiir!"; ella, además de adorar a Adriancito, podrá dar interesantes puntos de vista, y comentarios, y muy probablemente le pedirá el autógrafo a Rinna, espero, en el libro super personalizado que tiene como lectura favorita.
Por eso y muchas cosas más, si están en la ciudad, asistan.
Presentación del libro: Bisexualidades, entre homosexualidad y heterosexualidadPrometo callar a mi mamá si se quiere robar el micrófono, je!
de Rinna Riesenfeld
Domingo 29 de octubre. 18:00 hrs.
Casa Guimbarda. Padre Mier y Mina. Barrio Antiguo. Monterrey, N.L.
(por cierto, clik on Barbie y ríete mucho)