Pussycatting, pole-dancing, globetrotting and bringing sexy back

Rewind (flashback)

Ser honesta es una de mis mejores cualidades. Íntegra, leal e incondicional para aquellos que quiero y que me quieren (que suelen no ser las mismas personas en ambos casos, claro). De hecho, soy tan recta y formal que un detalle que dejé pasar hace un año me está ocasionando desvelos, pesadillas y ojeras matutinas. Quisiera desesperadamente retroceder el tiempo; hay una frase que me urge decirle a tres personas. Me urge.

Trato de hacerlo desde hace dos días que decidí que pondría mi cara de arrepentimiento y abriría mis brazos para apretarlos si se me diera una/otra oportunidad. Entonces, mis pesquisas comenzaron y hasta ahora no han tenido buenos resultados. Esas tres personas parecen haber salido de mi vida de manera tajante y perenne muy a pesar de mis deseos o remordimientos sin que yo pueda hacer mucho.
Que tristeza.

Marqué al último número que quedó registrado en un recibo de teléfono de junio de 2006 donde indica que la última vez que escuché sus voces era un día 14 de mayo: "este número ha sido permanentemente desconectado", me contestó Telmex.
En el momento que escuché que contestaban me latió muy rápido el corazón, tanto que cuanto escuché el mensaje casi me puse a llorar.
No puede ser, no puede ser que haya perdido toda liga de manera accidental, puramente ambiental.

No es posible que todo lo que me quede de ellos sean fotos y recuerdos felices que ahora parecen más tibios y tranquilizantes que cuando eran sucesos frescos (de eso de hacen los buenos recuerdos, no?) y ese teléfono desconectado en un recibo viejo.
Cuándo dejé que pasara esto? Cómo y por qué?!

Tal vez lo necesitaba, verdad?
Tal vez era necesario perderlos para encontrarme pero aún en ese caso creo que se alegrarían de saber que aquella niña que sonreía de nerviosismo y era incapaz de imponer su voz ahora soy yo, y que eso es en extremo bueno. Quisiera decirles que dejé la sal, que estoy encargándome de mí misma y nadie más, que estar con ellos me demostró lo que se puede ser/hacer si se quiere, a no detenerse, a soñar despierto.

Quisiera contarles de mis viajes, de cómo mi pelo es muy largo y no lo odio, que mi hermano ya se graduó de Medicina y que encontré cosas hermosas al dejar de buscarlas, que me sorprendo a mí misma todos los días, que cada vez que pienso en ellos siento que mis suspiros les llegan a las orejas y les hacen cosquillas. Sí.
Que extraño sus cosquillas, almohadazos, canciones de Pimpinela, sus chistes malos, sus películas piratas, sus desayunos en la cama y las tardes que, a pesar de odiarlo, me dejaron ver la Academia tumbada entre ellos en su cama, sin decir ni pío. Que mi vida es otra después de haber sido prestada a su familia por 3 años, que son un laboratorio perfecto.

Eso, estoy segura, les encantaría saberlo.

Si sólo supiera cómo hacérselo llegar, si me los encontrara de nuevo en la vida, si me dieran un minuto para estructurarlo sin soltarme llorando... les diría que los quiero.
Eso. Que los quiero.
Y yo volvería a dormir y no tener pesadillas.

Y ellos, tal vez, podrían sonreír como yo cuando se acordaran de mí y de que un día salí de debajo de las piedras, como las peores viudas negras, para arrancarles un minuto más de su vida, para asegurarles que serán parte de mis recuerdos felices para siempre.

No como esta noche, que el teléfono simplemente se colgó a sí mismo sin darme esperanza alguna, ahogándome despiadadamente.

Qué difícil es perder; que horrible ha sido perderlos.
Eso no he aprendido a manejarlo.
Eso es simplemente insoportable.
E injusto.